En Cuba no habrán cambios, no habrá libertad, no habrá democracia y el régimen llevará a vías de hechos sus previstas enmiendas a la Constitución, (y hasta nos podría legar una “Carta Magna” refrendada) acompañada de una nueva ley electoral y una legislación de asociación acorde a sus intereses, mientras no se haga lo que hay hacer en estos momentos. Las cosas continuaran iguales puesto que no se puede pretender cambiar un régimen despótico, dictatorial y tiránico haciendo las mismas cosas de siempre o lo que es peor pedirles transformaciones democráticas a quienes ostentan el poder hace poco más de cinco décadas y no tienen voluntad de cambio alguno.